[Intro]
Yeah…
Sube el volumen.
Esto viene de la calle,
de las noches sin dormir,
de los sueños que se niegan a morir.
[Verso 1]
Camino con los míos por avenidas vacías,
hablando de futuro mientras pasan los días.
El reloj nunca perdona, la ciudad nunca espera,
por eso escribo mis verdades antes que el tiempo las borre enteras.
Tengo polvo en las zapatillas y fuego en la mirada,
muchas puertas se cerraron, ninguna quedó olvidada.
Aprendí que los tropiezos también forman el camino,
que a veces perder el rumbo es encontrar tu destino.
No nací con privilegios ni un mapa en la mano,
pero tuve dos piernas para cruzar lo complicado.
Cada golpe fue una clase, cada error una señal,
cada noche complicada me hizo pensar un poco más.
Ahora miro hacia adelante, ya no busco aprobación,
no le debo mi camino a ninguna opinión.
Si la vida pone muros, improviso otra salida,
porque vine a dejar huella, no solamente una rima.
[Estribillo]
Sin mirar atrás, sigo caminando,
aunque el mundo diga que me estoy equivocando.
Con el corazón golpeando como un bombo en el compás,
si me caigo siete veces, me levanto una vez más.
Sin mirar atrás, con la frente levantada,
convirtiendo cada herida en otra línea bien rimada.
No sé dónde acaba esto, pero sé dónde empecé,
y mientras tenga voz, hermano, no me rendiré.
[Verso 2]
He visto caras conocidas convertirse en desconocidos,
promesas que se evaporan cuando cambian los sentidos.
Por eso ya no cuento mis planes a cualquiera,
hay semillas que florecen mejor lejos de la acera.
Tengo amigos que trabajan mientras sueñan en silencio,
madres que sacan familias con un esfuerzo inmenso.
Historias que no aparecen en ninguna portada,
pero valen mucho más que una vida maquillada.
Mi barrio tiene cicatrices, pero también tiene orgullo,
cada esquina guarda voces, cada noche tiene su murmullo.
Un balón contra la pared, una radio en la ventana,
y un muchacho imaginando que algún día cambia el mañana.
No quiero una corona si para eso pierdo el alma,
prefiero dormir tranquilo aunque la cuenta esté en calma.
Porque el éxito no sirve si no reconoces tu cara,
cuando el espejo te pregunta quién eres de madrugada.
[Puente]
Y sigo…
aunque nadie esté mirando.
Sigo…
aunque el camino esté cambiando.
No necesito correr,
solo necesito avanzar.
Un paso después del otro,
sin mirar atrás.
[Estribillo]
Sin mirar atrás, sigo caminando,
aunque el mundo diga que me estoy equivocando.
Con el corazón golpeando como un bombo en el compás,
si me caigo siete veces, me levanto una vez más.
Sin mirar atrás, con la frente levantada,
convirtiendo cada herida en otra línea bien rimada.
No sé dónde acaba esto, pero sé dónde empecé,
y mientras tenga voz, hermano, no me rendiré.
[Outro]
La noche termina,
pero queda otro día.
La tinta se seca,
pero queda la poesía.
No importa cuánto tarde.
No importa quién se fue.
Mientras siga latiendo el pecho…
seguimos de pie.

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