Llegaste sin hacer ruido,
como la lluvia sobre el mar,
y sin pedirle permiso al tiempo
te quedaste en mi forma de amar.
Desde entonces, cada mañana
tiene un motivo para empezar,
porque hasta el cielo parece distinto
cuando te puedo imaginar.
Me gusta perderme en tus ojos,
olvidarme de todo al sonreír,
y encontrar en un abrazo tuyo
un lugar donde quiero vivir.
No sé qué traerá el futuro,
ni qué caminos nos tocarán,
pero si tu mano busca la mía,
mis pasos contigo caminarán.
Y si algún día llegan las dudas,
si la noche se vuelve demasiado fría,
recuerda que hay un corazón
que pronuncia tu nombre todavía.
No quiero un amor perfecto,
quiero uno sincero y verdadero;
de esos que permanecen juntos
cuando se apaga el mundo entero.
Porque entre millones de personas,
entre historias que vienen y van,
mi corazón te eligió en silencio
y no te quiere dejar atrás.

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